Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO | 24 febrero 2024.

Presente y futuro de las condiciones de trabajo

    Reflexionamos sobre la protección de la seguridad y la salud en el trabajo al hilo de los resultados de las microencuestas sobre estos asuntos que lanzamos en redes sociales durante el segundo semestre del pasado año. 

    13/03/2023. Alicia en el país de las zancadillas, Secretaría de Salud Laboral de FSC-CCOO
    Atención: PREGUNTA. Salud Laboral

    Atención: PREGUNTA. Salud Laboral

    La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado recientemente un estudio sobre tiempo de trabajo y conciliación de la vida laboral y familiar en todo el mundo. Este informe global concluye que existen suficientes evidencias que sugieren la necesidad de promover la reducción de las horas de trabajo y ofrecer horarios de trabajo flexibles. Según este organismo, este tipo de políticas ayudaría a “mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal y, por lo tanto, beneficiaría tanto a personas trabajadoras como a empleadoras”.

    La Declaración de Filadelfia ya afirmaba que todos los seres humanos, “sin distinción de raza, credo o sexo, tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades”. En definitiva, no solo se trata de cubrir las necesidades materiales, sino también de tener acceso a una vida personal satisfactoria y un equilibrio entre lo laboral y familiar.

    El informe concluye diciendo que las leyes y reglamentaciones de la jornada laboral sobre el número máximo de horas de trabajo diarias y los períodos de descanso reglamentarios son logros que pueden contribuir a la salud y bienestar de una sociedad a largo plazo y no deben ponerse en peligro. Ya que:

    • Jornadas de trabajo largas se asocian a productividad inferior.
    • Los países tienen que aprovechar lo aprendido durante la pandemia de covid-19 en materia de reducción y flexibilidad de horas de trabajo.
    • Son necesarias respuestas de la política pública con la finalidad de promover reducciones de horas de trabajo.
    • El teletrabajo puede contribuir a mantener el empleo y crea un nuevo espacio para la autonomía de las personas empleadas, aunque debe ser regulado para contener sus efectos negativos.

    Y es que más de una tercera parte de las personas trabajadoras a nivel global lo hace más de 48 horas semanales. 

    Ya que estamos con cifras, la Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo de 2015 ponía de relieve otros datos interesantes. 

    El 38% de las personas encuestadas en España pensaban que la salud se ve afectada por el trabajo frente al 25% de la ciudadanía de la UE 27. 

    El 42% en la UE 27 acudía con enfermedad al trabajo, un porcentaje que se eleva al 44% en España. 

    El 27% en la UE 27 o el 25% en el caso de España no ve probable permanecer en el trabajo actual hasta los 60 años.

    Después vino la pandemia… y en 2021 la UE hizo una nueva encuesta que puso de manifiesto que un 26% sufría dificultades para llegar a fin de mes y un 17% era incapaz de predecir sus ingresos en los próximos tres meses. También se vio que la mayoría de las personas encuestadas decía no trabajar en un entorno que apoye el desarrollo de sus capacidades. Asimismo, cerca de la mitad declararon que no tenían suficientes oportunidades para utilizar sus capacidades y conocimientos en el trabajo.

    ¿Y ahora, dirás, por qué este batiburrillo de datos? Pues porque está claro que trabajamos más horas de las recomendadas para ser productivos y la tendencia es a aumentar la edad de jubilación. Numerosas personas trabajan enfermas y no se ven más allá de los 60 años en su puesto y además no se ven reconocidas en sus empresas ni en su cualificación ni en su salario.

    Pasamos buena parte de nuestra vida trabajando, y la tendencia parece que es a hacerlo durante más años. Así que, para poder conciliar envejecimiento y trabajo, se deben dar las condiciones laborales adecuadas y, en ese sentido, queda mucho por recorrer.

    Durante el último semestre del año pasado, la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO (FSC-CCOO) puso en marcha una serie de microencuestas en varias redes sociales. Además de visibilizar condiciones de trabajo y de prevención, tratábamos de tomar un poco el pulso preventivo. Obviamente, sin ánimo de que las cifras sean consideradas representativas (por eso no ponemos datos finales), sí que vimos ciertas tendencias. En líneas generales, las personas participantes éramos conocedoras de lo que son las enfermedades profesionales, los accidentes in itinere y también sabíamos lo que es un servicio de prevención, pero no estábamos conformes con su funcionamiento. También sabíamos lo que son las evaluaciones de riesgos, pero estas se aplicaban de forma desigual en las empresas. Se realizaban protocolos de acoso en buena medida, pero la mitad de las personas que respondieron habían sufrido violencia de algún tipo en su puesto.

    En general, se pensaba que las condiciones de trabajo estaban empeorando y que no había personal suficiente en sus empresas. Buena parte manifestó que no podría envejecer en su puesto y un importante número de personas señaló que su trabajo es estresante. Los trastornos musculoesqueléticos fueron protagonistas en cuando a daños a la salud en los entornos laborales.

    Es hora de tomar medidas efectivas, de ver si el rumbo que se debería seguir es el que verdaderamente estamos tomando. No solo se trataría de reducir horas de trabajo, sino de mejorar sus condiciones, organización y calidad. Porque, aunque la esperanza de vida pueda ser más o menos larga en función del país, también se debe mirar en qué condiciones se desarrolla. La perspectiva de edad se debe introducir en la prevención de riesgos laborales, ya que los cambios fisiológicos que se producen con los años hacen que no solo importe la forma de realizar las tareas, los equipos, las características de ergonomía, higiene o psicosocial, responsabilidades, el horario, la distancia del centro de trabajo desde su domicilio, etc., sino también otros aspectos particulares de salud de la personas trabajadora que influyen en su capacidad para desempeñar las tareas del puesto.

    A día de hoy, lo cierto es que las patologías mentales están creciendo y las enfermedades de larga duración (crónicas) están aumentando de forma importante entre la población. En cuanto a los accidentes laborales y las enfermedades profesionales, siguen siendo una lacra en cierta medida invisible socialmente y sigue habiendo subregistro.

    Entre enero y noviembre del año pasado (no hay datos aun del año completo) murieron 770 personas en accidente laboral. La tendencia es creciente, ya que en el año anterior murieron 649 personas en el mismo período. ¡Semejante barbaridad hasta cuándo!

    Es el momento de ver en qué presente estamos y hacia qué futuro avanzamos.