Las mujeres somos la mitad de la población mundial, no somos un colectivo y estamos hartas de seguir siendo discriminadas

    Estamos hartas de seguir siendo las despedidas, las discriminadas, las obligadas cuidadoras, las excluidas de la carrera profesional. Este Gobierno no solo tiene que crear las leyes, tiene que hacer que se cumplan e implantar nuevas para evitar los obstáculos. Pero no como antes, ahora desde la perspectiva de género.

    04/09/2020.
    Que la "nueva normalidad" no sea la vieja normalidad machista. #NiUnPasoAtrás

    Que la "nueva normalidad" no sea la vieja normalidad machista. #NiUnPasoAtrás

    Las mujeres no somos cuidadoras, no somos un colectivo, somos el 52% de la población en un mundo ideado por y para hombres y sin tener en cuenta a la otra mitad de la población. Mientras que no se construyan en todos los espacios modelos pensados para la totalidad de la población y no solo en masculino sin ninguna perspectiva de género, estaremos repitiendo todos los errores anteriores en la creación de una nueva normalidad y solo será una “vieja nueva normalidad”.

    Por todo ello es de obligado cumplimiento actuar con perspectiva de género en todos los ámbitos de la vida, de la sociedad, cambiar los modelos existentes y no parchear los ya existentes.

    Sin olvidar que todos los ataques realizados contra la igualdad de hombres y mujeres tienen nombre, tiene origen y tiene una finalidad: dejar a las mujeres al frente de todo tipo de cuidados sin que suponga un coste para toda la sociedad y que sean solo las mujeres y en ocasiones sus familias quien lo sufraguen. De ahí el intento continuado para acabar con el feminismo que lucha contra todo esto.

    Hay quienes opinan que ya lo habíamos conseguido, hay quienes intencionadamente lo aseveran, lo retuercen, empiezan por cuestiones aparentemente menos lesivas como el lenguaje, a pesar de que siempre sabemos que lo que no se nombra no existe, pero van avanzando hacia otras mucho más perjudiciales a la hora del avance en igualdad como es la prohibición de trabajar por el hecho de estar embarazada o en periodo de lactancia que solo excluye a las mujeres, curioso al menos. Habíamos avanzado y ahora no debemos consentir que unos cuantos con sus políticas conservadoras y machistas quieran eliminar la igualdad de manera sibilina.

    No debemos olvidar que son muchos los trabajos realizados para situar el valor económico del “trabajo doméstico” en el mundo, en cada país. Resulta curiosa la coincidencia de la importancia en el PIB, todos los estudios lo sitúan por encima del 25%. Lo que nos debe llevar a recapacitar sobre la importancia para determinadas políticas conservadoras y capitalistas en sus intentos de acabar con la igualdad y todo lo que ella conlleva, pues es sabido que este es uno sus objetivos.


    Por ello resultan preocupantes las renuncias y la lentitud con que se están realizando desde el Gobierno acciones para fomentar y hacer cumplir la igualdad. Empezando con la no utilización, en ocasiones, del lenguaje no sexista (las mujeres tenemos nuestro sitio y no somos empresarios, trabajadores o ciudadanos todos) que nos hace avanzar más lentamente.

    Las prisas, aunque en ciertos momentos sean necesarias, no deben ser en detrimento de la igualdad, no pueden ceder en aquello por lo que llevamos años luchando, no queremos renunciar a lo que hemos conseguido. ¿Dónde quedan los informes de impacto de género?
    Estamos hartas de que seamos las apartadas mientras peleamos por la igualdad, de que se olviden de nosotras como mujeres, como trabajadoras, de que las mejoras sean mínimas, especialmente con los gobiernos que dicen creen en ello.

    Por eso son tan necesarias las medidas para preservar que las mujeres continúen trabajando, que se paguen impuestos para conseguir servicios públicos -sin olvidar la importancia de los servicios sociales necesarios para ello-, seguir desarrollando los planes de igualdad en las empresas y que se sigan implantando medidas para conseguirlo a través de las leyes.

    Ahora más que nunca necesitamos defender la igualdad, el mantenimiento y el acceso al empleo de las mujeres, evitar la vuelta a casa, no retroceder en lo conseguido y recordar que todo es producto de intentar acabar con la igualdad y especialmente con el feminismo. Por eso, en igualdad, ¡ni un paso atrás!

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