Cambia la escena

    Cuando empezamos a preparar la campaña #CambiaLaEscena, ni por asomo nos imaginábamos hasta qué punto iba a cambiar la escena a causa del coronavirus y esta maldita pandemia.

    18/06/2020. Silvia Rubio, profesora de maquinaria escénica y secretaria de la sección sindical de CCOO INAEM, y Maika Cajigal, taquillera y responsable de Mujer en la sección sindical del MCD

    Nuestro objetivo era visibilizar todos los problemas que sufrimos las mujeres, por el mero hecho de serlo, dentro de las artes escénicas. Dicho así parece fácil, pero visibilizar unas profesiones que por su propia esencia tienen que permanecer ocultas, como son las de tecnología escénica y que engloban a colectivos pequeños y precarizados, no es tarea sencilla.

    Así que nos pusimos a pensar cuáles son esos problemas y nos salió una ristra de ellos que no parecen tantos, si se miran de forma aislada pero que cuando los juntas, dan escalofríos.

    Todas las que trabajamos en este mundo, hemos vivido en primera persona más de una de las situaciones que denunciamos y aún tenemos que ver cómo, lamentablemente, esta pandemia nos ha dado la vuelta como un calcetín con tomate incluido.

    Queríamos denunciar la precariedad a la que nos vemos sometidas tanto acomodadoras como técnicas o artistas. Las acomodadoras en su mayoría son mujeres que están contratadas por empresas de servicios, esto hace que a pesar de que el monto total de gasto no sea pequeño, lo que ellas cobran sea irrisorio, ya que les pagan por hora trabajada y a unos precios... Eso sin que entremos en valorar cuál es la estabilidad en su empleo.
    Respecto a las artistas y técnicas en el sector privado se cobra y cotiza por bolo, por lo que la precariedad está patente. En el sector público no mejora mucho ya que, a pesar de pasar por los procesos selectivos imprescindibles, los contratos en muchos casos no superan los 14 días.

    Esta precariedad curiosamente ha hecho que muchas de las sastras de los dos ámbitos hayan podido atender una demanda de mascarillas con las que detener los contagios entre las personas menos favorecidas, ya que casi todas tienen necesariamente un taller en casa. Tarea que han realizado de forma altruista para el bien común y que deberíamos de agradecerles infinitamente más. ¡Esto sí que es patriotismo!

    Otros temas imbricados que sufrimos las mujeres en las Artes Escénicas son: la brecha salarial, la discriminación, el mansplaining y el techo de cristal. Cuestiones que están superpuestas unas a otras porque todas tienen el mismo origen.

    Las actrices y las que ocupan puestos artísticos tienen que ver como sus compañeros, hombres cobran más que ellas, tienen mejores papeles, reciben un mayor reconocimiento o tienen acceso a los puestos de responsabilidad artística. Son contadas las directoras artísticas españolas en el último siglo.

    Las mujeres técnicas irrumpimos entre cajas, en un primer momento, por ser las esposas de los técnicos de maquinaria o luces. Cuando se necesitaba plancha, lavado o peluquería recurrían a ellas. Por supuesto los técnicos de maquinaria, luces o sonido eran hombres, las primeras mujeres empezamos a finales de los 80 o comienzos de los años 90.

    La brecha salarial también viene de aquellos lodos o mejor dicho de aquellos convenios, a día de hoy en el INAEM las retribuciones complementarias de las secciones tradicionalmente feminizadas (sastrería, peluquería…) son inferiores a las de las secciones tradicionalmente masculinizadas (maquinaria, luces…) por exactamente las mismas condiciones laborales.

    La conciliación familiar, con el régimen de horarios y jornadas del sector del espectáculo en vivo, es por lo general una quimera para cualquier persona, pero teniendo en cuenta que los cuidados recaen en una gran mayoría sobre las mujeres, los problemas de ésta índole nos los comemos con papas.

    En el mundo de la escena, ser madre requiere un coraje añadido porque no te contratarán estando embarazada, aún a día de hoy, o si te embarazas no te renovarán el contrato. Para tener hijos es imprescindible tener un contrato que asegure tu manutención durante todo ese tiempo y como hemos mencionado antes, la temporalidad es la norma generalizada en este mundo de la farándula que tanto amamos porque podemos asegurar que “el veneno del teatro” existe.

    Todo esto lo aderezamos con que en múltiples ocasiones la opinión de una técnica se tendrá en cuenta cuando un técnico hombre la exponga como suya, el acoso sexual está dirigido a las mujeres (salvo excepciones), y que aún en España no existe una dirección técnica que esté ocupada por una mujer. Y tenemos material para una campaña reivindicativa para cualquier 22 de febrero (día europeo por la Igualdad Salarial) o cualquier 8 de marzo (día internacional de la mujer).

    Vamos a seguir luchando por cambiar la situación de las mujeres en las artes escénicas, no podemos permitirnos seguir así en pleno siglo XXI, y como la unión hace la fuerza: únete a nosotras y #CambiaLaEscena.

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