Hemos pasado de la tristeza a la rabia y estamos hartas

  • tribuna violeta nº 5: #HartasDeViolencia

Tras años de silencio, el maltrato contra la mujeres ha salido a la luz, hecho por el cual debemos felicitarnos. A diferencia de décadas anteriores los asesinatos de mujeres y las violaciones —sobre todo grupales— se publican en los medios y se condenan —salvo por ciertos negacionistas de la extrema derecha— de forma unánime. La condena, las condolencias, los lazos y los expresiones de repulsa son necesarias, pero insuficiente.

25/11/2019.
tribuna violeta nº5 #HartasDeViolencia

tribuna violeta nº5 #HartasDeViolencia

Ni podemos, ni queremos quedarnos llorando la pérdida de mujeres a manos de sus parejas o exparejas o enojarnos porque la violencia sexual vaya en aumento o el acoso laboral sea una realidad incomprendida. Estamos hartas de esta situación de parálisis en la que, mientras las instancias oficiales se ponen delante de la pancarta correspondiente, se sigue prácticamente sin aplicar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Mejor harían las y los responsables políticos en otorgar el presupuesto necesario para que la Ley 1/2004 contra la violencia de género se desarrollara, e incluso mejorarla, cumpliendo con lo que firman.

El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica (conocido como Convenio de Estambul) debería haber entrado en vigor en España el 1 de agosto de 2014 y, sin embargo, este convenio no se aplica. En lugar de prevenir y tratar todas las violencias existentes que sufren las mujeres, los gobiernos se limitan a seguir hablando únicamente de la violencia que reciben las mujeres por parte de sus parejas o exparejas masculinas, pero no sólo deja de lado múltiples tipos de violencia como el acoso sexual en el trabajo o la trata con fines de explotación sexual, sino que la educación en igualdad sigue siendo una asignatura pendiente.

Pero no sólo estamos hartas de la falta de medios e implicación estatal y autonómica, estamos hartas de que la sociedad nos juzgue, y que en lugar de defendernos cuando nos agreden y violan, nos culpabilice o no nos crea. Denunciar a una pareja, que muchas veces es el padre de tus hijos e hijas, no es fácil, ni agradable. Las consecuencias muchas veces son peores. Pero tampoco es fácil ir a decir que han abusado de ti o violado y tener que repetir y recordar una y otra vez ante empleados públicos la sensación de miedo, humillación y asco de un acoso.

La violencia es un problema de todas las personas y cada cual debe tomar partido, porque el silencio nos hace cómplice de los verdugos. Por esta razón desde la Secretaría de las Mujeres de la FSC-CCOO volvemos a apelar tu responsabilidad individual y a pedirte que NO SEAS CÓMPLICE.

Pero también decimos a los poderes públicos que hemos transformado nuestra tristeza en rabia y que exigimos medidas eficaces para que los poderes públicos nos protejan como ciudadanas. NI UNA MENOS, NI UNA AGRESIÓN, NI ACOSO SEXUAL MÁS.

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