El pacto PP-Ciudadanos carece de perspectiva de género

    El domingo 28 de agosto se difundía por los medios la firma del pacto entre el Partido Popular y Ciudadanos. El documento que recoge el acuerdo lo han titulado: "150 Medidas para mejorar España" y se presenta como un proyecto de progreso. Sin embargo, la lectura rápida del mismo arroja un balance poco optimista.

    30/08/2016. Begoña Marugán Pintos, adjunta de la Secretaría de la Mujer de FSC- CCOO

    Dentro de las 150 medidas puede haber alguna positiva, obviamente, pero una aproximación semiótica del mismo ofrece la continuidad y profundización del proyecto político neoliberal en el que este País (y Europa) lleva años inmerso. Los conceptos como competitividad, consumidores, mercados, usuarios, emprendedores, conciliación, familias numerosas, empleabilidad o financiación de la universidad permiten conformar  un imaginario más regresivo que el progresismo con el que el pacto se presenta. A esto se añaden silencios clamorosos como la falta de mención a la austeridad, las reformas laborales, la subida del SMI, la reforma fiscal, la protección del medioambiente o la participación ciudadana. La referencia prácticamente única a los españoles y la intromisión de la Administración Central en competencias que son Autonómicas y/o locales también ofrece importantes conclusiones sobre la lógica que guía este proyecto.
     
    Muchas más serían las observaciones a hacer, en primer lugar, la inutilidad de un pacto donde se acuerdan mucha medidas que precisan una importante dotación económica cuando el punto A del Bloque I (Crecimiento Económico, competitividad y empleo) señala: "Consideramos fundamental mantener un firme compromiso con la estabilidad presupuestaria y el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea. Y continúa diciendo que "es necesaria la aprobación de forma estricta de todas las acciones incluidas en la última Recomendación emitida por la Comisión Europea".
     
    A estos comentarios generales queremos añadir una serie de observaciones desde el feminismo ya que el Pacto carece de perspectiva de género ni en su redacción (escrito en género masculino), ni en sus contenidos, ni en la filosofía de fondo que sus medidas trasladan.
     
    De los 5 bloques en los que se divide el documento, las cuestiones relativas a la igualdad de los sexos y a las mujeres sólo aparecen en el Bloque II (sociedad del bienestar y del conocimiento). El resto de medidas parece que afectan por igual a hombres y mujeres y es porque, como es habitual, el pacto no tiene en cuenta que la situación y sobre todo la posición social que las mujeres ocupan no es exactamente la misma que los hombres. El pacto no tiene en cuenta que la situación y sobre todo la posición social que las mujeres ocupan es diferente a la de los hombres y por ello, una de las medidas habla de igualdad de oportunidades cuando sabemos que dar las mismas oportunidades a las personas (en este caso) mujeres que parten de una peor situación social es seguir reproduciendo la discriminación
     
    Salvo en algún momento específico y en relación con la consideración de las mujeres como madres (cuando habla de trabajadoras autónomas durante la baja por maternidad), es como si en esta sociedad todos fuéramos iguales. Así se habla del "hombre" de modo genérico como si se refiera a todas las personas cuando únicamente se refiere a los varones. Nuevamente los políticos únicamente emplean el modelo masculino de referencia y aluden a los consumidores, emprendedores, trabajadores, autónomos, ciudadanos y olvidan a la mitad de la población.
     
    La falta de perspectiva de género se observa también ante la ausencia de medidas transversales en cada uno de los bloques y su limitación del tratamiento de la igualdad a un único punto. Las medidas para conseguir la igualdad aparecen en la página 24, como Punto I "promoción de la igualdad" después de haber "protegido a los consumidores", haber apostado por "la conciliación y la familia", "atender a los ciudadanos en situación de mayor vulnerabilidad" o "comprometerse  con los mayores". El PP y C¿s parece que no contemplan que la igualdad es un principio que debe regir nuestra sociedad y debería ser objeto prioritario de la política estatal y tratan a las mujeres como si fuéramos un colectivo. No sólo se olvida que hay mujeres consumidoras, mujeres en las familias, mujeres en situación de vulnerabilidad o mujeres mayores, sino que las mujeres somos el 52% de la población española actual.
     
    Pocas y ambiguas medidas de "promoción de la igualdad"
     
    El acuerdo PP y Ciudadanos plantea pocas medidas para conseguir la igualdad, pero además, las que formula son más objetivos a conseguir que medidas para lograrlo. En el apartado H menciona la promoción de la igualdad, pero como ya se ha dicho lo hace bajo el paradigma de la igualdad de oportunidades y se propone "apoyar políticas de igualdad en las empresas y corregir la brecha salarial", pero no dice cómo. Las reformas legales, la negociación colectiva o la acción sindical no aparecen.
     
    En esta misma línea de proponer medidas sin concretar los procesos, ni los fondos con los que financiar las propuestas, están las que se refieren a la violencia de género. El documento se complementa con un anexo sobre dotación presupuestaria donde aparece la dotación prevista para realizar las propuestas, pero en el mismo no se refleja partida alguna para afrontar las propuestas ni para conseguir al igualdad, ni para erradicar la violencia de género.
     
    El texto contempla la modificación de la Ley contra la violencia y su ajuste al Convenio de Estambul, lo cual requiere de un esfuerzo económico que no está previsto. También se habla además de aumentar los recursos para los juzgados de Violencia de género, pero no aparece este apartado en el anexo de la dotación económica.
     
    Curiosamente en este pacto se recoge la propuesta de "asegurar una garantía habitacional para las víctimas no supeditada a la existencia de denuncia previa", una medida que figuraba en el Programa de Podemos, pero no en los de estos dos partidos.
     
    Hay presupuestadas otras medidas que podrían favorecer la igualdad auque en principio no figuran bajo esta rúbrica. Entre las medidas figura la de fortalece el sistema de atención a la dependencia y de recuperar los recursos anteriores a 2012 dedicados al Sistema Nacional de Dependencia. La propia Memoria económica de la Ley estimaba un coste estimado para las Administraciones Públicas de 3.752, 06 millones de Euros para 2013, 4.223,14 para 2014 y 4.425, 81 para 2015. Cifras que están muy lejos de la dotación presupuestaria marcada.  Algo similar a lo que sucede con una de las medidas de fomento a la familia es la de igualar los permisos de maternidad y paternidad en los próximos años. El gasto en prestaciones a la maternidad, paternidad y riesgo durante el embarazo supuso 2.097,69 euros en 2015.

    Igualar el permiso de paternidad al de maternidad va a costar algo más que lo que se presupuesta. 
     
    Finalmente, y por complementar la visión conservadora que se aprecia en el Pacto, señalaría como PP y Ciudadanos aluden a la conciliación a  pesar de que tanto las organizaciones feministas como las sindicales llevamos años apostando por la corresponsabilidad. La conciliación sigue el modelo de cuidados reaccionario en el que se delegan los cuidados únicamente a las mujeres. Por otra parte, lejos de pensar esta medida como un elemento tendente a conseguir la igualdad, ésta se inscribe en el bloque defensa y protección de la familia, lo que marca la ideología conservadora de ambos partidos.

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