El estrés térmico por calor: Un riesgo laboral con consecuencias graves para la salud

    La existencia de calor en el lugar de trabajo puede generar estrés térmico y sobre carga térmica y por lo tanto acabar constituyendo un problema serio de salud laboral que en situaciones más extremas puede llegar a producir accidentes de trabajo que incluso pueden ser mortales.

    02/08/2018. Ángel Moreno, secretario de Salud laboral de FSC-CCOO
    Ángel Luis Moreno Ramos, responsable de Salud Laboral de FSC-CCOO

    Ángel Luis Moreno Ramos, responsable de Salud Laboral de FSC-CCOO

    Con la llegada del verano y de las olas de calor, como la que invadirá nuestro país durante los próximos días, el calor se convierte en un riesgo evidente para la salud, que será más intenso en determinadas condiciones de trabajo.

    La salud laboral es un derecho y por lo tanto no puede quedar al albur de las condiciones meteorológicas, tampoco puede ser objeto de la precarización actual de las relaciones de producción, no podemos cambiar derechos por salud, ni asumir riesgos en nuestra salud por la vulnerabilidad del empleo.

    La seguridad y la salud laboral en el trabajo es un Derecho Humano y por lo tanto debemos exigirlo, reivindicarlo y desarrollarlo en los centros de trabajo. El calor como cualquier riesgo debe ser evaluado y debe ser planificado preventivamente, reflejando si las condiciones de trabajo suponen riesgo de estrés térmico o las condiciones de temperatura y humedad son adecuadas. Nos corresponde, por tanto, como sindicato de clase incluir el riesgo térmico por calor dentro de nuestra agenda de acción sindical.

    Dicha evaluación dependerá de las condiciones de trabajo, nos encontramos con trabajos en interiores donde las condiciones de temperatura son las asociadas a la metereología, es decir, en el lugar de trabajo no existen fuentes de calor a considerar, ni la actividad física es excesiva, ni hay equipos asociados a temperatura elevada, en este caso las condiciones de temperatura deben ser las definidas por el R.D. 486/97 sobre lugares de trabajo, y por lo tanto habrá que atender a lo establecido en su anexo III de condiciones ambientales de los lugares de trabajo, donde se limitan las temperaturas tanto para los trabajos sedentarios como para los ligeros.

    Luego tenemos trabajos en interiores con fuentes de calor (radiación, conducción, convección) donde se tiene que valorar el riesgo de estrés térmico, y se deberán conocer las variables que afectan al riesgo para definir las condiciones de trabajo seguro, para lo que hay que tener en cuenta temperaturas, actividad del trabajador en el puesto, etc. Y por último tenemos trabajo en el exterior, donde independientemente que pueda haber fuente de calor asociada a algún equipo, el sol es la principal fuente a considerar y por lo tanto se ha de tener en cuenta el riesgo estrés térmico, de la misma manera que en el caso anterior. En este caso debemos ser especialmente vigilantes en el ámbito de nuestra organización respecto a los trabajadores y trabajadoras contratadas por los planes de empleo de los Ayuntamientos en los meses de verano y para tareas de limpieza, mantenimiento, jardines, etc, que por el modelo de contratación temporal y parcial requiere un especial seguimiento desde una perspectiva de salud laboral.

    Respecto a las medidas preventivas que deben recoger dichas evaluaciones de riesgo son amplias. A continuación señalaremos algunas de las cuales recoge el propio Instituto Nacional de Seguridad , Salud y Bienestar en el Trabajo, en su documento trabajar con calor:

    Verificar las condiciones meteorológicas de forma frecuente e informar a los trabajadores. Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado. Si es posible, proporcionar ayudas mecánicas para la manipulación de cargas.Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo. Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores.Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en caso de locales cerrados. Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya sitios con menor exposición que lo permitan.Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo. Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación. Procurar vestir con ropas amplias, de tejido ligero , colores claros y proteger la cabeza con gorra o sombrero.Evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas y de primeros auxilios que hay que adoptar.

    Además de las consecuencias directas que genera el calor sobre la salud laboral que indicaremos a continuación, se debe tener en cuenta que el estrés térmico que genera el calor puede ser el desencadenante de múltiples accidentes como caídas , atrapamientos, golpes etc derivadas de los propios desvanecimientos o mareos que genera el calor.

    Como efectos directos sobre la salud que genera el calor, tenemos fundamentalmente los sincopes por calor, la perdida de conciencia suele ser un síntoma de sobrecarga térmica, la deshidratación y perdida de electrolitos, el agotamiento por calor y el más grave de todos los efectos que sería el golpe de calor, que en algunos casos puede producir la propia muerte de la persona trabajadora.

    En definitiva, en plena ola de calor, debemos ser conscientes de los riegos que asumimos por el calor, y por tanto tener evaluados dichos riesgos, planificar la prevención de los mismos y ejercer nuestra labor de garantes de la salud laboral a través de los Comités de Seguridad y Salud laboral o de las delegadas y delegados de prevención.

    La temporalidad tan presente en nuestra estructura de contratación, la precarización de las condiciones laborales, así como la ausencia de una cultura preventiva por parte de algunas empresas debe mantenernos vigilantes durante esta época estival.

    En el verano es necesario una política preventiva frente al calor en los lugares de trabajo. Sólo puede haber trabajo decente si el mismo es saludable y seguro.

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