Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO | 9 septiembre 2026.

Incendios forestales, meteorología y cambio climático

    Una de las frases más escuchadas el pasado verano es que los grandes incendios forestales pueden generar sus propias condiciones meteorológicas. Este hecho es real, pero se da por suerte (aunque cada vez es más a menudo) en pocos incendios. 

    01/09/2026.
    Bomberos forestales

    Bomberos forestales

    Para que esto se produzca, el incendio debe generar una gran energía térmica, lo cual propicia vientos muy fuertes y errantes, tornados de fuego y previamente en el cielo podemos ver lo que se llama un pirocúmulo, que es una gran nube “tipo tormenta” que crece rápidamente de manera vertical entre los 5 y 10 km, pudiendo llegar a más.

    Una cuestión curiosa de la meteorología y los incendios forestales, es que el pasado es igual de importante que el futuro. 

    Pasado: porque se observan las condiciones de días o semanas previas para saber la “disponibilidad” del combustible, es decir, cuanta velocidad de propagación tendría el fuego en caso de incendio forestal.

    Futuro: trabajar con predicciones a corto y medio plazo nos ayuda a estar prevenidos y situar o disponer de los medios de extinción según el riesgo, generar alertas y, llegado el caso, evaluar las posibles condiciones que se darán en un incendio forestal.

    Por último, en este aspecto, cabe indicar que se usan numerosas herramientas y simuladores que ayudan a trabajar la meteorología y sus predicciones en el ámbito de los incendios forestales. Radio sondeos, modelos de predicción, ventanas de riesgo u oportunidad, son conceptos unidos a esta temática.

    Cambio climático

    Pasando de la meteorología a la climatología, no podemos negar la evidencia ante lo que está ocurriendo con los incendios forestales ya no sólo en España, sino en Europa o en el mundo. El cambio climático y otras circunstancias han hecho que los grandes incendios forestales hayan venido para quedarse.

    El pasado verano pudimos ver, principalmente en el noroeste de nuestro país, cómo debido a unas circunstancias climáticas extremas, y unido a otras cuestiones como el abandono rural y la gestión de los combustibles, se pasó por unos días aciagos en cuanto a la extinción de incendios.

    Las personas expertas hablan de que el aumento de la temperatura de 1,3 ºC por el calentamiento global, hace que las condiciones climatológicas que propician estos graves episodios sean 40 veces más frecuentes y un 30% más intensas.

    Si bien es verdad existen discrepancias entre algunos estudios, un hecho irrefutable es que el cambio climático desemboca en condiciones climatológicas extremas, y estas nos llevan a ciclos descompensados de lluvias continuas u olas de calor recurrentes y más prolongadas, como ocurrió el año pasado.

    Meter en una coctelera las nefastas políticas de gestión del territorio de algunas Administraciones, dispositivos de extinción precarios, abandono rural y cambio climático, nos aboca a repetir los errores cometidos el verano pasado en Castilla y León y Galicia.