Se avecina un otoño complicado, policialmente hablando

    Como policías locales y autonómicas seguimos teniendo un papel esencial en ese nuevo escenario, igual que los cuerpos estatales y hasta el Ejército.

    24/08/2020.
    Policías locales

    Policías locales

    Tras meses de confinamiento en invierno y parte de la primavera, y con un verano en el que como sociedad estamos dando pasos atrás en cuanto a la responsabilidad individual frente a la Covid-19, el otoño se acerca irremediablemente y las perspectivas no son nada halagüeñas. Los contagios no paran de crecer desde el mes de julio. Las policías autonómicas y locales no hemos dejado de trabajar en escenarios que desconocíamos hasta este momento.

    Han sido meses en los que hemos aprendido a desempeñar nuestras funciones conviviendo con una pandemia desconocida para propios y extraños. Miles de muertes y cientos de miles de personas afectadas por este nuevo coranavirus han hecho que no nos olvidemos de lo que ha pasado y de lo que puede pasar de nuevo en las próximas semanas.

    Desde el sector de Seguridad Pública de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO desconocemos si estamos ya o no en los inicios de una segunda ola de contagios. Las cifras son alarmantes, si bien es cierto que la letalidad de estos nuevos rebrotes no es comparable con la de los meses precedentes. Lo cierto es que de poco importa si estamos o no en esa segunda ola. Lo que verdaderamente importa es que, como policías locales y autonómicas, pero también las estatales y hasta el Ejército, seguimos teniendo un papel esencial en ese nuevo escenario.

    Ya sabíamos que nuestro trabajo, el de velar por la defensa de las libertades y de los derechos, es esencial. Ahora el poder político lo ha dejado más claro. Somos un colectivo esencial que no puede permitirse improvisaciones, fallos y ausencia de directrices claras y protocolos con los que enfrentarnos a este nuevo desafío. Los inicios de esta pandemia han sido complicados para nosotros. Por momentos hemos trabajado con desconocimiento, incertidumbre y miedo hacia esta enfermedad. Hemos conseguido, gracias a la acción conjunta de los principales sindicatos y asociaciones, poner en valor nuestra profesión.

    El miedo sigue estando ahí. Sin embargo, lo que tenemos por delante es mucho peor. A la grave y dolorosa crisis sanitaria se puede sumar, de hecho, se está sumando ya, la trágica crisis económica que va a afectar al conjunto de los países, pero, sobre todo, que van a sufrir las personas. Nuestro papel seguirá siendo el mismo: defender el libre ejercicio de los derechos y libertades de la ciudadanía. Para ello, todos y todas, desde el primer policía hasta el último, desde la primera jefatura hasta la última, y desde el primer responsable político hasta la última, debemos concienciarnos de que la unión hará que salgamos más fortalecidos.

    A nadie se le escapa que la tormenta perfecta se va a dar: crisis sanitaria, crisis económica, crisis de convivencia, enfrentamientos, desobediencias... Solamente con un trabajo bien organizado, sin improvisaciones y con la complicidad de todo un colectivo profesional y ejemplar, se puede conseguir que los efectos no sean tan nefastos como se espera. Es aquí donde hay que centrar todos nuestros empeños para seguir ofreciendo un servicio público de calidad, ejemplar y cercano.

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