¿Qué es cultura, qué entendemos por cultura?

    Las respuestas pueden ser amplísimas, diversas, e incluso controvertidas pues no están exentas de carga ideológica.

    17/08/2020. Xavier Navarro, responsable de Estudios y Cultura de FSC-CCOO
    Arte, cultura, ocio, teatro, cine, espectáculo

    Arte, cultura, ocio, teatro, cine, espectáculo

    No intentaré dar una respuesta exhaustiva y profunda, solo plantear algunos conceptos que tienen que ver con nuestro tiempo y nuestra plural realidad. Cabe señalar que la posición ideológica modula y matiza las respuestas al cuestionamiento inicial.

    El término cultura proviene del latín cultus, y hace referencia al cultivo del cuerpo humano y de las facultades intelectuales del hombre, pero, contextualizando el término, hoy hacemos una definición genérica mucho más amplia y entendemos por cultura aspectos diversos y variados de la actividad humana, una especie de tejido social que abarca las diferentes formas y expresiones de una sociedad: hábitos, modos de vida, lengua, tradiciones, valores, conocimientos...

    Cada cultura, por tanto, representa una visión del mundo como respuesta a la realidad que vive cada grupo social. Podemos hablar de tantas culturas como grupos o realidades sociales. Es por tanto algo poliédrico, con diferentes visiones e interpretaciones, todas ellas ligadas a diferentes realidades sociales, económicas, históricas y antropológicas.

    Nuestra sociedad tiende a hacer definiciones y determinadas agrupaciones de carácter muy simplista, sin atender a la realidad compleja, fruto de la posición dominante de determinadas posiciones ideológicas. Este es el caso cuando se habla de cultura de una comunidad, tendiendo a resaltar aquello que es considerado como identitario y obviando el resto de la realidad diversa y compleja.

    Siguiendo la afirmación de que cada cultura representa una visión del mundo en relación a la realidad de cada grupo social, es necesario afirmar, por tanto, que no hay grupo social inculto, aunque sí puede ser disonante frente a lo dominante.

    En una misma sociedad, en función de la ideología dominante (la de la clase dominante), predomina la clasificación de los conceptos de cultura según la clase social, el orden socio-económico. Aunque se han podido introducir elementos que rompen el monopolio ejercido por las oligarquías más vetustas (educación universal, bibliotecas, temas literarios y creación reconocida con carácter crítico con el orden social), las élites dominantes siguen ejerciendo su dominio con el desarrollo de las culturas de masas que, bajo el dominio del neoliberalismo, impone la homogeneización de la cultura y, de manera especial, en todo lo que afecta al conflicto social.

    Lo social, la cultura del mundo del trabajo, de las clases populares, del sindicalismo, ocupa un lugar subordinado e incluso en algunos espacios ni se la reconoce. Los medios de comunicación construyen una realidad donde lo social no existe, y en muchos casos se desprestigia directa o indirectamente. En cambio, se realzan los valores del capitalismo neoliberal y en algunos casos estos se unen a conceptos identitarios excluyentes en lo colectivo. Nadie está inmune al constante bombardeo de la ideología neoliberal que domina el escenario.

    Revertir la situación, disputar la hegemonía es una de las tareas fundamentales del sindicalismo de clase que representan las CCOO. No es tarea fácil, ni está lo suficientemente incorporada en el orden de prioridades de las diferentes organizaciones del sindicato y sus cuadros. Es una carrera de larga distancia en la que ya se han dado algunos interesantes pasos, fundamentalmente en la relación con creadores y creadoras, actrices y actores, profesionales de la música (un grupo amplio y heterogéneo por lo que a disciplinas se refiere y que hemos denominado 'mundo de la cultura'). En el combate por la hegemonía, la alianza del sindicalismo con el llamado 'mundo de la cultura' es muy importante en la medida que se visibiliza el mundo del trabajo, del sindicato, y se genera opinión y visión crítica de la realidad.

    Junto a este importante trabajo, que debe ser mucho más exhaustivo y descentralizado, hemos de desarrollar una importante actuación impulsando todo el potencial creativo, crítico, social, que se encuentra en el mundo del trabajo, en las capas populares. Debemos explorar diversas fórmulas para desarrollar estas actuaciones, territorialmente y sectorialmente, en secciones sindicales, y sobre todo, deben ir acompañadas de un ingente trabajo comunicativo tanto en lo interno como al conjunto de la sociedad, puesto que no se trata solo de satisfacerse, sino de generar dinámicas favorables. Es importante, por tanto, que el conjunto de la organización asuma el trabajo cultural como un elemento clave en una organización como la nuestra con un importante componente sociopolítico.

    La disputa del poder, el combate por la hegemonía, se configura como algo fundamental en en este extenso y complejo campo, pues por mucho que avancemos en lo social y económico, esto se debe acompañar de un cuerpo ideológico y cultural en el que asentarse.

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