También es momento de la igualdad… ¡Ni un paso atrás!

    Con este panorama ¿quién va a pensar en la igualdad, en planes de igualdad o en introducir la perspectiva de género en la negociación colectiva? De hecho, esta cuestión ni se plantea porque seguro que pensáis que este no es el momento. Pero lo es.

    28/07/2020.
    ¡Ni un paso atrás en igualdad!

    ¡Ni un paso atrás en igualdad!

    Son malos tiempos para el empleo. Los ERTES han frenado el desempleo, pero la situación laboral es preocupante. Los empleos que más van a tardar en recuperarse son los del sector servicios, donde el 56% de la mano de obra es femenina, como ya denunciábamos hace un par de semanas, pero esta pérdida no es exclusiva de este sector. Con este panorama ¿quién va a pensar en la igualdad, en planes de igualdad o en introducir la perspectiva de género en la negociación colectiva? De hecho, esta cuestión ni se plantea porque seguro que pensáis que este no es el momento.

    Pero ¡cuántas veces, en cuántos momentos y en qué diversidad de situaciones no habré oído esto! La conclusión es evidente: nunca es momento para la igualdad (en una sociedad machista). Pues tras esta obviedad, si de verdad pensáramos que la igualdad es un principio y un valor fundamental la obviedad sería la contraria: siempre es el momento para luchar por conseguir la igualdad donde aún no se ha alcanzado (y desde luego no se ha logrado en ninguna parte). Y además, si no apostamos por la igualdad, la discriminación crecerá.

    La historia no avanza linealmente hacia el progreso como ingenuamente nos enseñaron. Empíricamente hemos comprendido, a fuerza de sufrimiento, que las transformaciones de la historia siguen recorridos caprichosos más en zig-zag que en línea recta y que si no queremos perder los derechos conquistados debemos seguir luchando por ellos. Así, no solo hay que seguir revisando los convenios que se firman con perspectiva de género para evitar pactar discriminación y desigualdad, sino que hay que incluir acciones positivas para acabar por ejemplo con la brecha salarial de género que existe en la clasificación profesional. Tampoco vale solo con tener plan de igualdad allí donde se haya firmado sino que, como sindicalistas, debemos conseguir que ese acuerdo se haga realidad. Tristemente aún hay grandes empresas sin plan de igualdad y este plan, obligatorio desde 2007 para todas ellas, brilla por su ausencia en las administraciones públicas. Quizá es que el personal que gestiona las mismas también ha pensado que no era el momento para la igualdad cuando no solo existe la Ley orgánica 3/2007 de igualdad efectiva de hombres y mujeres, sino que el Real Decreto 6/2019 ha multiplicado por cuatro la obligatoriedad de las empresas que deben tener plan de igualdad, así que: ¡ha llegado el momento!

    Pero no solo obligan la ley y la propia razón si no queremos retroceder. A la vez nos anima la defensa de toda la clase trabajadora. Se dice que para conocer el nivel de desarrollo de un país basca con conocer las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras. Además, sindicalmente hemos constatado que una pérdida de derecho de uno de sus grupos -y las mujeres son uno de los más numerosos y colectivamente precarios- supone un empeoramiento del conjunto. Históricamente, los reducidos salarios de las mujeres tiraban a la baja el precio de la fuerza de trabajo, pero actualmente hemos visto cómo el contrato a tiempo parcial, que era un tipo de contrato antes considerado excepcional y que se aplicaba a las mujeres, cada vez es más normal y se empieza a aplicar a todo el personal.

    Por tanto, no solo porque las mujeres asalariadas tienen todo el derecho a conseguir la igualdad y es de otros tiempos la discriminación, sino por todo el conjunto de la clase trabajadora también ahora es tiempo de igualdad. Ni un paso atrás.

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