Esos demócratas patriotas

    Una reflexión sobre la política y los políticos en medio de la mayor crisis sanitaria y social a la que nos enfrentamos en décadas.

    18/04/2020. Rafael García. Secretario de Organización del Sector Ferroviario de FSC-CCOO
    Congreso de los Diputados

    Congreso de los Diputados

    En plena crisis del covid-19, se multiplican las discusiones en apoyo o crítica al Gobierno central muchas veces ocultando, más o menos intencionadamente, las competencias de otras administraciones y gobiernos. En principio, legítimo en buena lid democrática. Y hasta humano, por la mera necesidad de desahogo ante el dolor y el miedo. Hasta aquí, todo normal.

    La primera anomalía comienza cuando los errores se usan como venablos para hacer oposición política sucia, desleal y hasta suicida. Cuando esa actitud se ejerce desde supuestas posiciones patrióticas, donde se anteponen los interese de partido y el intento de rédito político, nada más ni nada menos que frente a un estado de alarma, entonces la anomalía alcanza el grado de grave.

    Por último, cuando todo eso se orquesta desde la mentira y la manipulación, con indecencia estética mostrando ataúdes falsos y llegando a realizar planteamientos contrarios al Estado de Derecho, entonces ya hemos llegado a la anomalía muy grave. Y si indagamos en cómo se llega a ese punto, entonces nos hallamos ante la tentación del Apocalipsis.

    Pero es todo mucho más sencillo. Contra la mentira no hay mas que luz y taquígrafos; datos y “Diario de Sesiones”, para saber qué hace cada uno, cómo y cuándo. Los porqué y para qué, en buena lid, ya tendrán el momento parlamentario oportuno. La mala noticia es que no es un empeño sencillo traer luz. La cultura política general que enseña el sistema educativo español al ciudadano medio, oscila entre lo escaso y la nada. Un verdadero peligro para poder ser manipulado por cualquiera.

    Sostengo que el sistema educativo debería proveer de los conocimientos más básicos del Estado de Derecho: Constitución (igual que se exige a los servidores públicos); derechos civiles básicos; derecho laboral y de la seguridad social básico. Con ello evitaríamos, en una crisis brutal como esta que vivimos, que alguien te diga que es que “sabes mucho de leyes” cuando la esgrimes razones legales y jurídicas, para criticar el enésimo bulo, montaje y repugnante de la extrema derecha. Es tan sencillo como entender, por parte de cualquier ciudadano, que la Ley es el lenguaje político de la democracia.

    Porque sin ley, que es expresión parlamentaria y ejecutiva del pueblo soberano, no habría principio de legalidad, sino discrecionalidad. Y ojalá, como diría el poeta: todo lo demás fuera silencio, y no ruido mentiroso... Cuando alguien se queja de que “ya está bien de ruedas de prensa y de leyes”, está atacando —puede que sin saberlo— a los fundamentos más básicos de la democracia: legislar y explicar lo legislado. Pues bien, eso es, con todos los errores producidos o que se produzcan, justo lo que está haciendo el legítimo gobierno que lo es —quieren algunos o no— de todos los ciudadanos. La inquietante pregunta para esos compatriotas, poco duchos en política básica y cultura democrática es ¿quiere usted cambiar leyes por discrecionalidad caprichosa de un gobierno no elegido democráticamente en urnas?Inquietante respuesta...

    La buena noticia es que hay un Gobierno democrático y social que está legislando para el pueblo soberano (no solo para las oligarquías no soberanas). Que ha creado un escudo social para proteger a los más vulnerables. Que, si luego no funciona todo lo bien que debiera, se podrá demandar frente al poder judicial. Con otro tipo de gobierno, tal vez estaríamos tapando su Apocalipsis con una bandera gigante.

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