Homenaje a Gabriel Bolado

    El Sector de Medios de Comunicación, Artes, Cultura, Ocio y Deporte de CCOO quiere despedirse de Gabriel Bolado, que fue el primer secretario de la Sección Sindical de CCOO de Antena 3 TV durante casi veinte años, y hacer un breve homenaje a un luchador, a un hombre de izquierdas que conocía su responsabilidad y valoraba su libertad.

    16/01/2018.
    Gabriel Bolado

    Gabriel Bolado

    Era un hombre sin calcetines, sin manga larga, sin abrigo de invierno. Era un hombre sin casa en propiedad, sin coche, sin plan de pensiones, sin hijos.

    Un hombre sin prejuicios, sin dobleces, sin tonterías. Sin miedo a arriesgar, sin miedo a perder, sin miedo al miedo.

    Se llamaba Gabriel Bolado, nació en Ponferrada un veintidós de noviembre de 1950. Nació para luchar y a luchar se dedicó siempre: contra la dictadura franquista, contra los nacionalismos egoístas, el capitalismo salvaje, los directores generales, los consejeros delegados, contra la riqueza mal repartida, la hipocresía, la ambición, la cobardía, el vasallaje...

    Se licenció en Imagen y Sonido por la Universidad Complutense de Madrid y se doctoró con una tesis sobre el director Jaques Tati. El cine fue para él una pasión de esas que no te piden nada a cambio; las únicas que consintió tener: las que no te atan, las que no te preguntan, las que, si te buscan, no necesariamente te encuentran; las que no son para siempre.

    Fue el primer secretario de la Sección Sindical de CCOO de Antena 3 TV durante casi veinte años. Negoció seis convenios. Se enfrentó a un ERE. Estuvo en huelga de hambre. Se encerró en el local del Comité de Empresa para protestar contra las externalizaciones. Le sacaron a la fuerza. Nunca se rindió porque sabía que, a quienes nada tenemos, nada nos queda más que resistir sin ceder un palmo de terreno conquistado. A veces, para eso, hay que enseñar los dientes.

    Militó en el sindicato sin fe: o sea, sin dogmatismos y con voz propia; no como un creyente, sino como un hombre de izquierdas que conoce su responsabilidad y valora su libertad. Un hombre sin consignas, un hombre sin deudas con nadie.

    Algunas cosas no las quiso y otras se las quitó la vida: el pelo, la visión de cerca, el trabajo, la salud... En el año 2003, Planeta, recién estrenado accionista de Antena 3 de Televisión, llevó a cabo un ERE salvaje y mandó a paseo a tantas y tantos trabajadores que, desde 1990, la habían hecho posible. Gabriel pernoctó en los piquetes, gritó verdades molestas, se enfrentó cara a cara a los poderosos, defendió a todas las personas, incansable, imbatible, como un coloso. Y le pasó factura: le encerraron en una nave industrial de un polígono del más allá -él tan ateo- y le condenaron a pasar allí los últimos años de su vida laboral, sin trabajo efectivo alguno. Esa fue su última aventura hasta que lograron apartarle de la empresa porque “malograba” a las y los chavales que entraban nuevos, con sueldos mileuristas, doce horas de trabajo, sin descanso entre jornadas, sin derechos, sin futuro. Todavía le quedaban ganas.

    Celebró la vida en las tabernitas de barrio, apuntando en servilletas de papel, entre ranchera y ranchera o discusión de fútbol con los paisanos, ideas sensatas y lúcidas que traía al comité arrugadas en el bolsillo trasero del pantalón. Así era él: un hombre extremadamente inteligente y culto envuelto en pueblo.

    Huyó de la sofisticación y de todas esas cosas que te acomodan y te vuelven ciego o te marean, o te enganchan. Gabriel Bolado era un hombre noble y bueno, un hombre sin corbata.

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